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La emigración, esa presencia cotidiana

SACADO DE :http://www.diariolarepublica.com/suplementos/mujeres/bin/core.mv?accion=BUILD_NOTE&registro=5&dia=2&mes=8&anio=2003

Entre quienes se van y quienes se quedan, puentes para paliar ausencias. 
Uruguay ostenta el triste privilegio de haberse permitido perder en los últimos años al doce por ciento de su población. Esta realidad, sustentada en factores económicos, ha marcado y marca a la sociedad toda,que sufre la desarticulación familiar y que debe apelar a diversos recursos para no dejarse ganar por el desarraigo. Entre estos recursos se destacan el Programa de Vinculación con los Uruguayos Altamente Capacitados Residentes en el Exterior, y la Asociación de Padres con Hijos en el Exterior.
En momentos en que los índices de emigración indican que en los últimos años Uruguay perdió el doce por ciento de su población --porcentaje que equivale a la tasa anual natural de crecimiento, que por cierto tampoco se está alcanzando-- se hace imposible desconocer la incidencia de este importante fenómeno, que repercute tanto en las posibilidades de desarrollo del país como hacia el interior de las familias y los afectos personales. 

Si bien actualmente la emigración es una realidad en todos los países del mundo, especialmente en los subdesarrollados, Uruguay padece niveles más altos que el resto de los países latinoamericanos.

Según lo expresado por la demógrafa Adela Pellegrino, coordinadora del Programa Población de la Universidad de la República, en el Cabildo "La emigración en el Uruguay actual", organizado por el Centro Unesco de Montevideo, el período que estamos viviendo seguramente va a pasar a la historia como uno de los períodos en que más se aceleró la emigración, aún cuando no llega a los niveles de mediados de la década de los 70, cuando los motivos para dejar el país estaban más relacionados con problemas políticos que económicos. 

Para Pellegrino, el fenómeno migratorio que estamos atravesando tiene base en las desigualdades económicas que se dan entre los países desarrollados y los subdesarrollados. También señala a la demanda del mercado de trabajo de los países más poderosos como otro de los motivos que lleva a las y los uruguayos a tomar la decisión de abandonar un país en el que las posibilidades de acceder a puestos de trabajos bien remunerados son cada vez más escasas. 

Aún cuando el año pasado 29.000 personas salieron de Uruguay sólo por el aeropuerto de Carrasco, principal punto de egreso de quienes lo hacen como emigrantes, la emigración como fenómeno social no ha estado presente en la agenda de problemas del país, según lo manifiesta la socióloga Mariana González, secretaria técnica del Programa de Vinculación con los Uruguayos Altamente Capacitados Residentes en el Exterior. Este programa fue creado hace dos años y lo llevan adelante en forma conjunta la Universidad de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores, con el principal fin de incentivar y facilitar la creación de nexos entre las y los uruguayos que están fuera del país y los diferentes ámbitos del quehacer nacional, ya sea a nivel público o privado. "Nuestro objetivo principal es vincular a quienes están en el exterior, no pensando en el retorno de estos al país --aunque si se da bienvenido sea--, sino en la importancia de establecer vínculos que les permitan estar en contacto con personas u organismos de su interés dentro del país", sostiene González al tiempo que reconoce que lo de "altamente capacitados" puede sonar antipático: "En realidad en ese sentido la idea es bastante amplia, ya que se está pensando en gente que tenga cosas para aportar al país, ya sea en el ámbito académico, cultural, deportivo, empresarial, etc.". 

En cuanto a lo alarmante de la cantidad de personas que se han ido y continúan yéndose del Uruguay, González entiende que el tema de la emigración vincula varias zonas de la realidad, como pueden ser la economía del país con elementos que tienen que ver con la estructura demográfica del mismo. "El número de personas que se fueron en el último año es mayor que el número de nacimientos que se producen, y este dato tiene también contenidos fuertemente afectivos. ¿Quién no tiene hoy alguien querido fuera del país? Esa es, a esta altura, una característica uruguaya. Comparando con la cifras de emigrantes de otros países, la nuestra tal vez sea menor en términos generales, pero en términos relativos, en relación a la cantidad de uruguayos que somos, es muy grande. Tenemos que pensar que el doce por ciento es un porcentaje altísimo que se traduce en la vivencia cotidiana de cada uno de nosotros. Sin embargo , y a pesar de toda las connotaciones y todas las implicancias que tiene el tema, recién en este ultimo período y ante la oleada brutal de gente que ha salido, la emigración se ha convertido en un tema sobre el que se ha empezado a hablar, a discutir y a problematizar de otra manera", afirma la socióloga. 

González destaca que el fenómeno emigratorio ya estaba fuertemente presente en nuestro país desde hacía mucho tiempo, y como ejemplo recuerda un slogan político presente en la campaña electoral del año 1971, mediante el cual un partido exhortaba: "Hermano no te vayas, ha nacido una esperanza". 



VINCULANDO COMPATRIOTAS
El Programa de Vinculación con los Uruguayos Altamente Capacitados Residentes en el Exterior tiene entre sus componentes esenciales a la base de datos en la que figuran todas las personas que se contactaron o fueron contactadas; al "Sistema de Contrapartes", que actúa como una corriente facilitadora de información sobre instituciones nacionales públicas o privadas, y a la página web del Programa, a la cual se accede desde la página del Ministerio de Relaciones Exteriores (www. mrree.gub.uy). 

Constituida a partir de datos aportados incialmente por los diversos Servicios Exteriores de Uruguay (embajadas, consulados), y por la Universidad de la República, la base de datos del programa cuenta actualmente con 2.538 personas registradas. Esta cifra aumenta diariamente ya que, como sostiene Mariana González, "a ninguna persona que aspire a registrarse en la red se le dice si es o no calificada, sino que a todo el mundo se le toman los datos y se adjuntan en la base que seguimos elaborando todo el tiempo". Destaca también la variedad y riqueza de profesiones y ocupaciones registradas, y el hecho de que haya gente de 61 países diferentes que figuran en la red. Los países de donde llegan más datos de uruguayos y uruguayas son Estados Unidos, Argentina, Brasil, España, Francia y México. "Esto no tiene que ver con el número de compatriotas que hay en cada país, sino con cómo fue difundido el programa en cada lugar", advierte su secretaria técnica. 

Por su lado, el Sistema de Contrapartes cuenta con más de 40 contrapartes surgidas de universidades, ministerios, cámaras de comercio, etc, las cuales apuntan a facilitar posibilidades para resolver temas a la distancia, sin necesidad de venir al país. 



CONJURANDO SOLEDADES 
Otra característica de estos tiempos --en los que el abandono del país por parte de muchas personas, en especial jóvenes de entre 20 y 29 años, significa el desmembramiento de familias enteras-- es el sufrimiento de quienes ven alejarse a sus seres queridos, especialmente hijos y nietos, y deben enfrentarse a la necesidad de aceptar estas ausencias y el desarraigo que representan. Desde hace cuatro años funciona en Montevideo la Asociación de Padres con Hijos en el Exterior (Aphie), acerca de la cual su presidenta Lydia Gummiel sostiene: "Acá se llega llorando y se aprende a relativizar el problema, a no estar solos". 

Compuesta por más de 400 padres y madres que intentan desarrollar y permitir la comunicación entre padres e hijos, Aphie representa un lugar donde buscar respuestas a preguntas tales como ¿qué sentido tiene la emigración? o ¿qué lleva a la gente a emigrar?

"Lo que nosotros hacemos es la contención de los padres o de los familiares que tienen sus hijos en el exterior. Esto se inició con pequeñas reuniones de padres amigos que querían conversar sobre sus angustias y sus problemáticas. Pero cuando crecieron los grupos surgió la idea de formar una asociación. En un primer momento eran todos padres y madres, pero poco a poco se fueron acercando esposas y esposos, hermanas y hermanos, o personas con otros parentescos. Es muy difícil asumir el golpe del familiar que no está. Las madres y los padres se hacen adictos al teléfono, vencen los temores a navegar en Internet y lloran sobre la tinta de cientos de cartas", asegura Gummiel, madre de un hijo radicado en Portugal. Ella entiende que muchas veces la emigración de los hijos es vista por los padres como un fracaso personal, de allí que una de las funciones que cumple la asociación es brindar apoyo mediante terapias grupales, encuentros, debates y grupos de discusión. 

Aphie está integrada en un 90 por ciento por mujeres, la mayoría de ellas solas, ya que a los hombres, a juicio de Gummiel, "les cuesta mucho más mostrar sus emociones y procesar la ruptura familiar, porque evidentemente lo que se está produciendo en este momento es una ruptura familiar. Se están desarmando familias enteras". 

Tras haber logrado la personería jurídica en el 2001, los familiares establecieron cuáles serían los objetivos generales y los específicos del grupo, al tiempo que conformaron un plan de trabajo que incluye reuniones en torno a actividades culturales, cursos de idiomas, la creación de comisiones tales como la de viajes --con miras a obtener descuentos en los pasajes, algo que ya han negociado con algunas empresas locales--, las comisiones de trámites y legalizaciones de documentos, y fundamentalmente los grupos de apoyo psicológico --en los que trabajan junto a dos psicólogas con el fin de ayudar a asumir las angustias que producen las ausencias-- y los grupos de reflexión en los que, como dice Gummiel, "tratamos de tender un puente imaginario con nuestros hijos". 

En cuanto a los sitios elegidos por la mayoría de los y las hijas de quienes integran la asociación, figuran en primer lugar España y Estados Unidos, seguidos por Italia, Francia, Venezuela, Honduras y lugares más remotos como Sudáfrica, Japón y Kuwait. 

La presidenta de Aphie asegura que en los últimos tiempos han constatado un incremento importante en el número de personas que continúan radicándose en el exterior. "Incluso se ha producido lo que nosotros llamamos el 'efecto contagio', es decir que ahora se van las hermanas y los hermanos, y hay hasta casos de padres y madres que se fueron tras los pasos de sus hijos. Esto no es raro, porque son varios los casos en los que todos los hijos de una familia se han ido". 

Las y los integrantes de Aphie realizan reuniones el tercer viernes de cada mes, a las 18 horas, en el Ateneo de Montevideo, mientras siguen en la búsqueda de un lugar propio donde poder establecerse. 

Por su parte, las hijas y los hijos que están lejos saben que sus padres, junto con los de otros, se están uniendo para salir adelante. Ellos desde lejos apoyan la idea.